TL;DR
- El presidente Trump apoya a la industria de las criptomonedas en la disputa sobre los rendimientos de las stablecoins
- Los bancos temen que billones de dólares puedan abandonar el sistema bancario tradicional
- La Ley GENIUS de 2025 prohíbe explícitamente el pago de intereses sobre las stablecoins en EE. UU.
- El debate refleja una tendencia regulatoria global donde las stablecoins son tratadas como instrumentos de pago, no como productos de inversión
El destino de una industria multimillonaria se decide en Washington
Una de las batallas regulatorias más contenciosas en las finanzas estadounidenses en este momento no se trata de Bitcoin, se trata de las stablecoins y el derecho a ofrecer rendimientos. Según CNBC, el presidente Donald Trump se ha posicionado ahora del lado de la industria de las criptomonedas en este conflicto, contra una industria bancaria que teme una fuga de capital histórica.
El núcleo de la disputa es simple: ¿Pueden empresas como Coinbase ofrecer a sus usuarios intereses o rendimientos sobre las stablecoins que poseen? Los bancos creen que esto sacaría billones de dólares de las cuentas de depósito tradicionales y los llevaría al sector cripto.

La Ley GENIUS establece el marco — pero Trump quiere excepciones
La Ley GENIUS de EE. UU. de 2025 (Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins) estableció un marco federal para las stablecoins de pago. La ley prohíbe explícitamente a los emisores pagar intereses u otros rendimientos a los titulares, directa o indirectamente a través de partes afiliadas.
La Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) ha puesto en práctica esta prohibición en sus reglas propuestas, regulando las stablecoins emitidas por bancos nacionales, emisores extranjeros y todas las stablecoins con más de 10 mil millones de dólares en circulación.
El apoyo actual de Trump a los deseos de la industria cripto de modificar o eludir esta prohibición representa un cambio político con consecuencias potencialmente enormes.

Un consenso regulatorio global — con una excepción crítica
El enfrentamiento estadounidense tiene lugar en un contexto en el que la mayoría de las principales jurisdicciones reguladoras ya han llegado a la misma conclusión: las stablecoins deben ser instrumentos de pago, no cuentas de ahorro.
En 2024, la UE, a través de MiCA, introdujo una prohibición sobre las stablecoins que pagan intereses sobre las tenencias respaldadas por fiat, precisamente porque esto se consideraba actividad bancaria sin redes de seguridad equivalentes. El banco central de Singapur (MAS) prohíbe el staking o el préstamo de stablecoins reguladas. El banco central de los EAU define los tokens respaldados por fiat como tokens de pago sin un componente de interés.
La Junta de Estabilidad Financiera (FSB) ha promovido el principio de “misma actividad, mismo riesgo, mismas reglas” a nivel mundial, un principio que en la práctica aboga por tratar las stablecoins con intereses como productos bancarios.
Si la administración Trump logra abrir la puerta a los rendimientos de las stablecoins en EE. UU., representaría una desviación significativa de la tendencia regulatoria internacional.
Los bancos no carecen de argumentos
Es importante enfatizar que las preocupaciones de los bancos no son infundadas. Si millones de estadounidenses eligen mantener dólares en stablecoins que generan rendimientos en lugar de en cuentas bancarias tradicionales, esto podría debilitar la capacidad de los bancos para otorgar préstamos y, en el extremo, afectar el mecanismo de transmisión monetaria.
Los críticos de la posición de la industria cripto señalan que empresas como Coinbase desean los privilegios de los bancos —acceso a billones en depósitos de clientes— sin las mismas obligaciones regulatorias y requisitos de capital que se aplican a los bancos.
¿Qué sigue?
El conflicto está lejos de resolverse. El Congreso debe decidir si la Ley GENIUS debe revisarse, y el Departamento del Tesoro desempeñará un papel clave en la interpretación de las regulaciones actuales. El apoyo de la administración Trump a la industria cripto señala voluntad política, pero el proceso legislativo es impredecible.
Para los inversores y empresas de criptomonedas a nivel mundial, el resultado de este debate es de gran importancia: una apertura estadounidense para las stablecoins que generan rendimientos presionaría a otras jurisdicciones, mientras que una prohibición mantenida solidificaría el consenso internacional.
El mercado se encuentra en una fase de incertidumbre: Bitcoin se negocia alrededor de los $73,000 y el índice de miedo/codicia muestra un nivel de solo 10 sobre 100, lo que sugiere que los inversores están actualmente más cautelosos que entusiasmados con el resultado.



